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PRIMERA TEMPORADA 2026. OFUNAM. 
PROGRAMA 8. El mandarín milagroso

Ígor Stravinsky (1882-1971)

     Concierto para violín en re mayor

Béla Bartók (1881-1945)

    El mandarín milagroso

 

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Iván López Reynoso, director huésped
Sebastian Kwapisz, violín
Aksenti Danza Contemporánea
Duane Cochran, puesta en escena e idea original

28 de marzo, 2026.     20:00 horas

29 de marzo, 2026.      12:00 horas​

Sala Nezahualcóyotl. Centro Cultural Universitario.

$240.00          $160.00          $100.00

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PRIMERA TEMPORADA 2026 , Programa 6. Jornadas de mujeres en la música

Programa 8. El mandarín milagroso

Igor Stravinsky, Béla Bartók

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“GRAN CIERRE DE TEMPORADA OFUNAM: STRAVINSKY Y BARTÓK EN UN PROGRAMA DE RITMO Y PASIÓN”

La Primera Temporada 2026 de la Orquesta Filarmónica de la UNAM llega a su fin con un programa tan intenso como memorable. Una velada donde la música y el movimiento se funden para despedir el ciclo con energía desbordante.

 

En la primera parte, el Concierto para violín de Igor Stravinsky será interpretado por nuestro concertino, Sebastián Kwapisz. Una obra clave del neoclasicismo que exige precisión absoluta y una claridad rítmica que solo los grandes dominan. Será un momento único escuchar a Kwapisz como solista, demostrando por qué es una de las figuras centrales de la orquesta.

La segunda parte está dedicada a una de las obras escénicas más impactantes del siglo XX: El mandarín milagroso de Béla Bartók. La música, cruda y visceral, será acompañada por la puesta en escena de la Compañía Aksenti Danza Contemporánea. Juntos, darán vida a este ballet sobre la violencia, el deseo y la ciudad moderna que en su estreno provocó censura y hoy es reconocido como una obra maestra.

La dirección estará a cargo de Iván López Reynoso, quien cierra esta extraordinaria temporada con su batuta precisa y su profundo conocimiento del repertorio del siglo XX.

No te pierdas el cierre de temporada. Una noche donde el violín dialoga con la vanguardia y la danza encarna la fuerza de Bartók. Te esperamos para vivir juntos la música en su estado más puro y provocador.

​​​AMIGOS DE LA OFUNAM – Compartiendo la Pasión por la Música.

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ÍGOR STRAVINSKY (1882-1971). CONCIERTO PARA VIOLÍN EN RE MAYOR. Duración aproximada: 22 minutos

Igor Stravinsky: ritmo, ruptura y control

"La música es incapaz de expresar nada por sí misma." — Igor Stravinsky

Igor Stravinsky nació en 1882 en Oranienbaum, Rusia, y murió en 1971 en Nueva York. Fue una figura central del siglo XX. Su obra atravesó varias etapas estilísticas claramente diferenciadas. No hay una sola estética en su catálogo, sino un cambio constante gobernado por una disciplina férrea.

Su carrera se desarrolló en tres países. Inició en Rusia, continuó en Europa (Suiza y Francia) y terminó en Estados Unidos. El exilio tras la Revolución rusa de 1917 marcó su trayectoria.

Trabajó estrechamente con los Ballets Russes de Diághilev, entorno que impulsó la experimentación escénica integrando música, danza y diseño.

Contexto histórico y social

Stravinsky vivió las convulsiones del siglo XX: la Revolución rusa, dos guerras mundiales y el exilio. Su música no es narrativa ni programática. Responde a ese contexto con estructura, distancia crítica y control del material.

El entorno de los Ballets Russes en París fue decisivo. Allí convergieron compositores, coreógrafos y artistas visuales. La colaboración interdisciplinaria impulsó la renovación del lenguaje escénico.

Características musicales

El ritmo como eje. El rasgo más distintivo de su música es el tratamiento del ritmo. Stravinsky usa acentos irregulares, superpone patrones y rompe la sensación métrica estable. El ritmo deja de ser acompañamiento para convertirse en estructura.

Armonía variable. En las obras tempranas emplea politonalidad —dos tonalidades simultáneas— como en Petrushka. Más tarde adopta un lenguaje neoclásico más controlado. En su etapa final utiliza técnicas seriales, integradas con libertad.

Orquestación precisa. Cada instrumento tiene una función definida. Evita la masa sonora difusa. La orquesta se organiza por planos claros y contrastantes.

Forma por bloques. La estructura no sigue modelos de desarrollo continuo. Se organiza por secciones que contrastan sin transiciones tradicionales, como cortes de montaje.

La anécdota: el escándalo de La consagración de la primavera

El estreno de The Rite of Spring el 29 de mayo de 1913 en París es uno de los momentos más citados de la historia musical. La coreografía de Nijinsky y la música de Stravinsky provocaron una reacción violenta en el público. Hubo gritos, abucheos y peleas en la sala. Los defensores y detractores se enfrentaron mientras la orquesta continuaba tocando.

Stravinsky abandonó el teatro. Décadas después, comentó que el problema no era la música, sino la incapacidad del público para escuchar algo nuevo. La obra no fue modificada. Hoy es parte central del repertorio.

Aportación a la música

Stravinsky redefinió el papel del ritmo en la música académica. Introdujo nuevas formas de organización sonora basadas en la repetición transformada y el contraste de bloques.

Mostró que un compositor podía cambiar de estilo sin perder coherencia. Su trayectoria no es una línea recta, sino un conjunto de etapas claras —rusa, neoclásica, serialista— cada una con sus propias reglas.

Su influencia alcanza la música de concierto, la danza, el cine y el rock progresivo. Su obra sigue siendo punto de referencia para el análisis del siglo XX.

Igor Stravinsky fue un compositor que entendió la música como construcción. No buscó la expresión subjetiva, sino la claridad del diseño. Su legado no es un estilo, sino un método: trabajar el material con distancia crítica y precisión artesanal.

El Concierto para violín de Stravinsky: claridad, forma y ritmo

"La precisión también puede ser expresiva." — idea asociada a Igor Stravinsky

Ficha técnica y estreno

El Concierto para violín en re mayor de Igor Stravinsky se estrenó el 23 de octubre de 1931 en Berlín. El solista fue Samuel Dushkin, violinista que colaboró estrechamente en la concepción técnica de la obra. La dirección estuvo a cargo del propio compositor, al frente de la Berlin Radio Symphony Orchestra.

La obra pertenece a la etapa neoclásica de Stravinsky, periodo en el que el compositor reinterpretó formas y procedimientos del pasado con un lenguaje moderno y contenido.

Contexto histórico y social

El concierto surge en la Europa de entreguerras, un periodo de inestabilidad política donde muchos artistas buscaron orden y control en su lenguaje. Stravinsky, ya exiliado de Rusia, había abandonado el nacionalismo de sus primeros ballets. Su música se orientó hacia modelos históricos —Bach, Mozart, Tchaikovsky— pero tratados con distancia crítica.

La colaboración con Samuel Dushkin fue decisiva. El violinista no solo estrenó la obra, sino que asesoró al compositor en aspectos técnicos del instrumento. Esto permitió una escritura más idiomática, alejada de la abstracción puramente estructural.

Características musicales

El concierto responde a la estética neoclásica de Stravinsky. Se nota en el uso de formas reconocibles, la claridad de la textura y la ausencia del exceso expresivo romántico.

Economía del material. Las ideas musicales se construyen a partir de células breves. Stravinsky trabaja por repetición y variación, no por desarrollo temático prolongado.

Ritmo estable pero desplazado. La métrica es clara, pero los acentos se desplazan. No hay la violencia rítmica de La consagración, sino una tensión contenida.

Relación solista-orquesta. El violín no domina de forma tradicional. Dialoga con la orquesta en pie de igualdad. No busca el lucimiento continuo; prefiere precisión y equilibrio.

El acorde Stravinsky. Un elemento unificador recorre los cuatro movimientos: un acorde inicial que funciona como signo, como punto de referencia sonoro. Aparece al inicio y reaparece en momentos clave.

Textura transparente. La orquestación es contenida. Cada línea instrumental se escucha con claridad. Stravinsky evita la masa densa.

 

Estructura de la obra

1. Toccata.

Abre con el acorde característico, que funciona como firma sonora. El movimiento es esencialmente rítmico. El violín presenta ideas cortas, casi gestuales. La orquesta responde con precisión. No hay desarrollo amplio. Predomina la articulación clara y el pulso constante.

2. Aria I.

Contraste completo. El tempo es más lento, la línea del violín más sostenida. La escritura es sobria, despojada de ornamentación. No busca el lirismo expansivo del romanticismo. Se centra en el control del sonido y la afinación.

3. Aria II.

Mantiene el carácter reflexivo, pero con mayor densidad. La interacción con la orquesta es más marcada. Hay más tensión interna, aunque el material sigue siendo económico. Es el movimiento más introspectivo.

4. Capriccio.

Cierra la obra con energía renovada. El ritmo se activa. Aparecen contrastes rápidos entre el solista y la orquesta. El violín exige precisión técnica, pasajes ágiles y articulación definida. La estructura es clara. El final es directo, sin concesiones.

 

Solista, director y orquesta.

El estreno reunió a figuras cercanas al compositor. Samuel Dushkin no se limitó a interpretar la obra; su conocimiento del violín influyó en detalles de la escritura. La dirección de Stravinsky aseguró la fidelidad al estilo. La orquesta berlinesa, conocida por su disciplina, aportó la claridad que la obra exige.

Importancia y legado

El Concierto para violín de Stravinsky redefine el género. Se distancia del modelo virtuoso del siglo XIX, donde el solista era una figura heroica. Propone una relación más equilibrada con la orquesta.

La obra se basa en la estructura, no en la exhibición. Muestra cómo Stravinsky adapta formas antiguas —la toccata, el aria, el capriccio— sin copiarlas. Las reorganiza con un lenguaje moderno, basado en células rítmicas y armonías estáticas.

El resultado es una obra breve, clara y técnicamente exigente. Requiere del intérprete no solo destreza, sino comprensión del estilo y control absoluto del sonido. Hoy sigue siendo una pieza central del repertorio para violín del siglo XX.

 

El concierto resume la estética neoclásica de Stravinsky: claridad formal, economía del material, precisión rítmica y distancia expresiva. Es una obra que no busca conmover, sino construir. Su fuerza está en el diseño, no en el gesto.

PRIMERA INTERPRETACIÓN CON OFUNAM: 20 de junio de 1975 en el Auditorio Justo Sierra con la dirección de Charles Dutoit y Kyung-Wha Chung como solista.

INTERPRETACIÓN MÁS RECIENTE: 29 y 30 de octubre de 2005 en Sala Nezahualcóyotl, bajo la dirección de Zuohuang Chen y Dmitri Berlinsky como solista.

PERSONALIDADES QUE HAN INTERPRETADO EL CONCIERTO DE STRAVINSKY: Kyung-Wha Chung, Manuel Ramos James Buswell Dmitri Berlinsky.

Esta será la QUINTA ocasión en que esta obra forme parte del repertorio de la orquesta.

BÉLA BARTÓK (1881-1945). EL MANDARÍN MILAGROSO. Duración aproximada 30 minutos

Béla Bartók: tradición popular y rigor moderno

"El material más puro está en la música del pueblo." — Béla Bartók"

Las flores de las canciones populares son el reflejo de la pureza del alma de un pueblo". — Béla Bartók

Perfil biográfico

Béla Bartók nació en 1881 en Nagyszentmiklós, entonces parte del Imperio Austrohúngaro (hoy Rumanía). Murió en Nueva York en 1945. Fue compositor, pianista y etnomusicólogo. Su trabajo integra investigación de campo y escritura musical de manera indisoluble. No separó teoría y práctica. Su obra muestra una relación directa con la música tradicional de Europa del Este.

Junto con Zoltán Kodály, recorrió zonas rurales de Hungría, Rumanía y los Balcanes. Grabó y transcribió miles de melodías campesinas. Este trabajo fundó la etnomusicología moderna.

Contexto histórico y social

Bartók vivió un periodo de profundos cambios en Europa Central. El Imperio Austrohúngaro se disolvió tras la Primera Guerra Mundial. Durante el ascenso del nazismo, rechazó el régimen de forma explícita. Se opuso a la política cultural alemana y se negó a colaborar. En 1940 se exilió en Estados Unidos, donde vivió con dificultades económicas y problemas de salud.

Su actitud frente al folclore no fue nacionalista en sentido superficial. No buscaba exaltar un país, sino comprender una estructura musical. Su postura fue ética: la música campesina debía ser registrada antes de desaparecer por la industrialización y la radio.

Características musicales

Su lenguaje integra elementos folclóricos con técnicas modernas. No cita melodías de forma literal en todos los casos. Extrae estructuras, escalas y ritmos, y los incorpora a un diseño propio.

El ritmo. Es irregular, asimétrico. Usa compases que cambian con frecuencia. Esta métrica variable proviene directamente de la música campesina.

La armonía. Evita el sistema tonal tradicional. Emplea modos, escalas pentatónicas y estructuras simétricas. Hay uso frecuente de intervalos disonantes con función expresiva.

La textura. Es clara. Alterna entre escritura contrapuntística y bloques sonoros. El timbre tiene función estructural, no decorativa.

El piano. Lo trata como instrumento de percusión. Ataques secos, ritmo marcado, sonido no decorativo. Esta concepción influyó en generaciones posteriores.

Bartók aplicaba además proporciones matemáticas precisas en la organización de sus obras, como la sección áurea, sin que el resultado sonoro perdiera organicidad.

La anécdota: el fonógrafo y la campesina

Durante sus viajes de campo, Bartók utilizaba un fonógrafo portátil de cilindros de cera. Registraba cantos directamente en aldeas remotas. En una ocasión, mientras grababa a una campesina, ella dejó de cantar asustada. Pensaba que el aparato le estaba robando la voz.

Bartók tuvo que explicar el proceso durante horas. Cantó él mismo para ganarse su confianza. Finalmente pudo registrar la melodía. Esta anécdota resume su método: paciencia, respeto y una convicción absoluta en el valor de ese material. Gracias a esa persistencia, rescató miles de melodías que de otro modo se habrían perdido.

Aportación a la Música

Bartók integró la investigación etnográfica con la composición. No trató el folclore como adorno. Lo convirtió en base estructural. Desarrolló un lenguaje propio que combina claridad formal con complejidad rítmica y armónica.

Su aportación es doble. Como investigador, estableció la metodología de la etnomusicología moderna: registro, transcripción, análisis. Como compositor, demostró que la música popular podía generar nuevos lenguajes sin caer en el exotismo.

Su obra influyó en compositores posteriores y cambió la forma de estudiar la música tradicional. Su legado no es solo musical, sino metodológico: muestra cómo analizar, registrar y transformar materiales culturales con rigor.

Béla Bartók fue un pionero. Integró ciencia y arte, tradición y vanguardia. Su música no es folclore arreglado, sino estructura nueva construida desde la raíz. Su vida estuvo marcada por el exilio y la defensa de sus principios. Su obra sigue siendo referencia para el estudio del ritmo, el contrapunto y la relación entre música popular y académica.

"El Mandarín milagroso": violencia, deseo y ciudad moderna

"La energía rítmica puede expresar lo que las palabras no dicen." — idea asociada a Béla Bartók

Ficha técnica y estreno

El ballet El mandarín milagroso (op. 19, Sz. 73) fue compuesto por Béla Bartók entre 1918 y 1924. Su estreno escénico tuvo lugar el 27 de noviembre de 1926 en Colonia. La dirección estuvo a cargo de Eugen Szenkar, con la Ópera de Colonia como responsable de la producción. La acción recae íntegramente en los personajes escénicos.

La función generó polémica inmediata. Tras pocas representaciones, las autoridades locales censuraron el ballet por considerarlo inmoral. La partitura orquestal, sin embargo, comenzó a circular en forma de suite y logró mayor difusión que la versión escénica completa.

Contexto Histórico y Social

La obra surge después de la Primera Guerra Mundial. Europa vive una crisis económica y social profunda. Las ciudades crecen con rapidez y concentran pobreza, crimen y explotación.

El argumento refleja ese entorno. Transcurre en una gran ciudad. Tres delincuentes obligan a una joven a atraer clientes desde una ventana. Tras varios intentos fallidos —con un galán, un estudiante, un anciano— aparece un mandarín oriental. Su deseo desencadena una violencia creciente.

Bartók no busca escándalo gratuito. Expone tensiones sociales reales sin idealización. La violencia, el deseo y el dinero aparecen como fuerzas primarias en un entorno urbano deshumanizado.

Características Musicales

La obra representa un punto extremo en el lenguaje de Bartók. Lleva al límite el uso del ritmo, la disonancia y la tensión orquestal.

El ritmo. Es el eje conductor. El pulso es constante pero cambiante, con acentos irregulares y métrica inestable. La energía rítmica dirige la escena y construye la tensión dramática.

La armonía. Es disonante, evita centros tonales claros. Bartók usa escalas modales y cromatismo denso. El resultado es una sonoridad áspera, deliberadamente incómoda.

La orquestación. Es amplia y extrema. Incluye metales en registros agudos, percusión insistente y maderas en tesituras forzadas. El color orquestal tiene función narrativa: describe la violencia, la persecución, el deseo.

El tratamiento del motivo. Bartók trabaja con células breves que se repiten y transforman por acumulación. No hay desarrollo temático prolongado. La música avanza por bloques, como cortes cinematográficos.

El carácter físico. La escritura sugiere movimiento corporal. No ilustra la acción: la construye. El ritmo se vuelve gesto.

Estructura de la obra

El ballet no se divide en movimientos tradicionales. La música es continua, pero se organiza en secciones que siguen la acción escénica.

1. Introducción: la ciudad. La música describe un ambiente urbano agitado. Ruido, movimiento, tensión latente. Metales y percusión dominan. El ritmo es insistente, mecánico.

2. Primeras tentativas de seducción. La joven intenta atraer clientes. La música cambia de carácter. Hay pasajes más ligeros, pero con tensión interna. Los intentos fracasan uno tras otro.

3. Aparición del mandarín. Entra el personaje central. La música se vuelve densa, casi rígida. El ritmo es fijo. El color orquestal es oscuro. El mandarín no se mueve: observa.

4. Persecución. Es la sección más intensa. El pulso se acelera. Los motivos se repiten con variación. La orquesta alcanza densidad máxima. Los delincuentes intentan deshacerse del mandarín sin éxito.

5. Violencia y resistencia. El mandarín es atacado repetidamente: apuñalado, ahorcado, enterrado. La música no se detiene. La energía se mantiene. El deseo del mandarín no cesa hasta que es satisfecho.

6. Resolución final. La música desciende en intensidad. El cierre no es triunfal. Mantiene ambigüedad. La tensión se libera solo de forma parcial. El mandarín muere después de ser aceptado.

Director, orquesta y estreno. Eugen Szenkar dirigió el estreno con precisión rítmica y comprensión del lenguaje de Bartók. La Ópera de Colonia presentó la versión escénica completa, con coreografía y escenografía. La polémica fue inmediata. Las autoridades locales suspendieron el ballet después de pocas funciones. La partitura, sin embargo, sobrevivió gracias a la suite orquestal que Bartók preparó posteriormente.

Importancia y legado.

El mandarín milagroso marca un punto extremo en la evolución de Bartók. Lleva al límite el uso del ritmo, la disonancia y la tensión orquestal. La obra conecta música y escena de forma directa: no ilustra, construye acción.

También representa un cambio en la historia del ballet. Se aleja de los temas idealizados del romanticismo —hadas, princesas, mitos— e introduce conflicto social y psicológico. La ciudad, la pobreza, el deseo y la violencia aparecen sin edulcorar.

Hoy se interpreta con mayor frecuencia la suite orquestal. El ballet completo se presenta menos, por sus exigencias escénicas y la crudeza de su argumento. Aun así, sigue siendo una referencia central del repertorio moderno. Su energía rítmica y su tratamiento del color orquestal influyeron en compositores posteriores y en la música para cine.

 

El mandarín milagroso es una obra extrema. Su música no acompaña: empuja. Su argumento no idealiza: expone. En ella, Bartók lleva su lenguaje a la máxima tensión y demuestra que el ritmo puede expresar lo que las palabras no dicen.

PRIMERA INTERPRETACIÓN CON OFUNAM: 24 de abril de 1981 en la Sala Nezahualcóyotl con la dirección de Jorge Sarmientos.

INTERPRETACIÓN MÁS RECIENTE: 22 y 23 de febrero de 1997 en Sala Nezahualcóyotl, bajo la dirección de Ronald Zollman.

PERSONALIDADES QUE HAN DIRIGIDO ESTA OBRA: Jorge Sarmientos, Jesús Medina, Ronald Zollman.

Esta será la CUARTA ocasión en que esta obra forme parte del repertorio de la orquesta.

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Notas del programa: Roberto F. Smith C.

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Iván López Reynoso, director huésped

Estudió violín, piano, canto y dirección orquestal. Ha recibido clases de directores como Alberto Zedda, Jan Latham-Koenig y Avi Ostrowsky. Su carrera abarca ópera, ballet, danza contemporánea, música antigua y música contemporánea. Ha dirigido más de cincuenta títulos operísticos, entre ellos Carmen, El holandés errante, Aida, Don Carlo, Macbeth, La traviata, The Rake’s Progress, La bohème, Tosca, Madama Butterfly, Hansel y Gretel, Werther, Las bodas de Fígaro, La flauta mágica, Don Giovanni, Così fan tutte, El barbero de Sevilla y El elixir de amor. Ha dirigido en más de diez países, entre ellos Alemania, Austria, España, Estados Unidos, Italia, Suiza y Japón, en recintos como la Opernhaus Zürich, la Deutsche Oper Berlin, el Teatro Real de Madrid, la Dallas Opera, la Santa Fe Opera, la Atlanta Opera, el Donizetti Opera Festival, el Teatro de la Maestranza de Sevilla y la Royal Opera House Muscat. Ha dirigido a la Philharmonia Zürich, la Orquesta y Coro Nacionales de España, la Orquesta Sinfónica de Madrid, la Milwaukee Symphony Orchestra, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, la Orquesta Sinfónica de Bilbao, la Orquesta Sinfónica de Navarra y la Orquesta Estatal de Braunschweig, además de las principales orquestas mexicanas. Ha colaborado con artistas como Bryn Terfel, Ildar Abdrazakov, Javier Camarena, Rolando Villazón y Gabriela Montero. En 2014 debutó en el Rossini Opera Festival de Pesaro con El viaje a Reims, siendo el primer mexicano en hacerlo. Fue director artístico interino de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes (2017), Erster Kapellmeister del Teatro Estatal de Braunschweig (2017-2019), Principal director invitado de la Oviedo Filarmonía (2018-2024), y director titular de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes (2021-2024). En 2025 fue nombrado director principal de la Ópera de Atlanta.

Sebastian Kwapisz, violín

Sebastian Kwapisz ha desarrollado una amplia trayectoria como violinista en México y el extranjero. Se ha presentado como solista con las principales orquestas sinfónicas del país, además de ofrecer recitales y colaborar con diversos grupos de cámara. Ha realizado giras por Japón, Estados Unidos, Francia, España, Suiza, Alemania, Polonia, Canadá, Cuba, Costa Rica e Italia. Fue integrante del Cuarteto de la Ciudad de México y participa con frecuencia en festivales nacionales e internacionales. Ha actuado como solista bajo la dirección de Massimo Quarta, Gabriel Chmura, Jorge Mester, Zuohuang Chen, Christopher Zimmerman, José Guadalupe Flores, Luis Herrera de la Fuente, Fernando Lozano, Eduardo Diazmuñoz, Enrique Barrios, Avi Ostrowsky, Bojan Sudic, Piotr Smulski, David Briskin, Rodrigo Macías y Eddie Mora, entre otros. Su repertorio incluye los conciertos para violín de Beethoven, Brahms, Mendelssohn y Chaikovski, así como obras de Bernstein, Barber, Corigliano, Halfter, Karłowicz, Lutosławski, Bloch y Panufnik. Fue concertino de la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez, la Filarmónica del Estado de Querétaro y la Camerata de Coahuila. Ha dirigido la Camerata de Coahuila, la Orquesta Filarmónica de la UNAM, la Orquesta Juvenil Eduardo Mata y la Filarmónica de Querétaro. En 2009 fundó el Instituto Kwapisz A.C., dedicado a la enseñanza de cuerdas, cuya orquesta realizó una gira por Italia (2024) bajo su dirección. En el 2000 recibió la Medalla Mozart y en febrero de 2025 recibió el nombramiento como Embajador de Arte y Cultura por la Confraternidad Internacional, Claustro Doctoral. Actualmente es concertino de la Orquesta Filarmónica de la UNAM y primer violín del Cuarteto Humboldt.

Duane Cochran, puesta en escena e idea original

Originario de Detroit, Michigan, Duane Cochran es una figura destacada en el ámbito artístico de México. A lo largo de casi seis décadas de trayectoria, ha desarrollado una labor constante como creador, director, profesor y pianista de concierto. Su trabajo ha contribuido al desarrollo profesional de varias generaciones de bailarines, coreógrafos y músicos. La revista Proceso lo reconoció como uno de los tres mejores pianistas del año por su interpretación del Concierto en sol mayor de Maurice Ravel con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM), bajo la dirección de Enrique Diemecke. En 2001, Zubin Mehta lo seleccionó para participar en la gira latinoamericana de la Orquesta Filarmónica de Israel. Entre sus interpretaciones sobresalen la Sinfonía Turangalila de Olivier Messiaen, con la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) dirigida por Sylvain Gasançon, y el Concierto núm. 5 de Serguéi Prokófiev con la OFCM bajo la batuta de José Luis Castillo. Recibió la beca del FONCA en la categoría de Intérpretes (2004-2005), por su labor pianística. Como director y fundador de Aksenti Danza Contemporánea, ha encabezado la compañía durante 35 años como coreógrafo principal y ha creado alrededor de 60 obras de distintos formatos. Fue galardonado con el XII Premio Nacional de Danza INBA-UAM y el II Premio de la Crítica Raúl Flores Guerrero. Ha recibido apoyos en diferentes emisiones del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales, así como del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Actualmente, es miembro del Colegio de Coreógrafos de México, director y coreógrafo de Aksenti Danza Contemporánea, y pianista titular de la OFUNAM.

Aksenti Danza Contemporánea

Aksenti Danza Contemporánea A.C. es una compañía independiente dirigida por Duane Cochran. Surgió en 1991 con la obra Lazos, ganadora del XII Premio Nacional de Danza INBA-UAM. La agrupación mantiene una línea de trabajo orientada a la renovación del movimiento y la búsqueda de nuevas formas de expresión escénica. Su consolidación se ha basado en la colaboración de un equipo de intérpretes y creadores con una sólida preparación técnica, capaces de responder a los desafíos coreográficos propuestos por su director. El diálogo entre sus integrantes constituye uno de los ejes centrales de su práctica artística. En 2024, Aksenti recibió el Estímulo Fiscal para las Artes (EFIARTES) de gran formato por el espectáculo El mandarín milagroso. La compañía continúa presentándose en festivales y foros de todo el país.

Integrantes: Cecilia Contreras / Elena Hernández / Yoshio Córdoba / Jonathan Villeda / Gustavo Morales / Antonio Salcedo / Juan Uribe / Luis Armas / Rodolfo Aguilera

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